por George E. Mattson 9º dan Uechi Ryu

Una de las traducciones de "PWAN-GAI-NOON". El nombre original de Uechi-ryu, es "Mitad duro - Mitad suave". Desafortunadamente, el público en general, conoce sólo la parte que involucra a la "mitad dura" del estilo. El público ha leído sobre los ejemplos "más extremos" de Uechi-ryu, y no tanto sobre los aspectos gentiles y suaves; y la mayoría está satisfecha con esta simplificada visión del arte.

De joven, estudiando Uechi-ryu en Okinawa a mediados de los '50, yo estaba más ansioso por enfatizar el lado duro del arte en mi entrenamiento personal que en invertir tiempo en explorar el "otro lado". Desde que fui responsable por introducir Uechi-ryu al mundo exterior, el entendimiento inicial del público acerca de este inusual arte, fue a través de los ojos de un ex-GI de 20 años de edad, resuelto en perpetuar la imagen de las artes marciales como un arte ¡"asesino"! Irónicamente, a raíz de una promesa hecha a mis maestros, escribí el primer libro de karate por un Americano, y en "The Way of Karate", remarqué el lado "suave" del Uechi-ryu tal como me fue enseñado por Ryuko Tomoyose. Yo creía, a pesar de mi propia práctica, que Uechi-ryu era mucho más que un conjunto de movimientos físicos de defensa personal. Inclusive durante éste período yo estaba más dentro de la parte "física" del estilo, en lo profundo retenía la filosofía, el espíritu y el ejemplo personal, enseñado y vivido por mi maestro.

Yo no estaba solo introduciendo artes marciales Asiáticas a un mundo confiado. Todas las artes marciales fueron introducidas al público en general por ex-militares que fueron suficientemente afortunados en haber descubierto el karate mientras servían a su país en el extranjero. Muchos no hablaban el idioma de sus instructores y muchos instructores no podían comunicarles las sutilezas del arte a través del idioma de sus alumnos. El resultado fue una primera generación de sistemas de "cáscaras" de karate introducidas al mundo occidental dispuesto e impaciente.

Los GIs Americanos aprendieron Kata pero preferían hacer sparring. Practicaban ejercicios y combinaciones, pero favorecían los golpes en la makiwara! Aprendieron el ABC del arte, pero se especializaban en las consecuencias espectaculares de su duro trabajo. Y el público quería lo que los GIs ofrecían. Por lo menos aquellos que inicialmente estudiaron esta "primer generación" de karate. El fenómeno resultante de esta introducción de las artes marciales fue una suerte de ósmosis reversa... la gente normal fue filtrada por el sistema mientras la gente no deseada quedó, atraída por la fuerte y rígida disciplina marcial. Fue lo mejor y lo peor de los tiempos. Muchos intereses, pero desde el punto de vista de las relaciones públicas, el arte sufrió.

Irónicamente, el arte prevaleció por cumplir con lo que prometía... ¡ayudar a la gente emocionalmente mientras fortalecía sus cuerpos! Muchos estudiantes problemáticos se volvieron maestros físicamente competentes. Con el tiempo, estos instructores evolucionaron en dedicados y creíbles modelos. A medida que miro hacia atrás en la historia de las artes marciales fuera de Asia, parece haber un paradigma trabajando que realiza todo el proceso en tiempo y ordenadamente.

Los maestros originales presentaron un arte completamente físico a sus ávidos discípulos. Si, nosotros realizábamos Katas, pero no entendíamos su importancia. Si, un sistema de lucha completo, pero que carecía de profundidad y faltaba pulir. Para compensar esta deficiencia, los maestros extranjeros tomaron prestado libremente de nuevas y no tradicionales artes marciales, llenando los espacios en blanco con técnicas más obvias introducidas desde Japón o Corea. Durante los '60 y los '70 era difícil distinguir entre varias de las formas de Karate occidental.

Una vez que la "palabra" salió del mundo Occidental acerca de una mística/misteriosa isla de luchadores, la demanda por el karate "instantáneo" forzó a los okinawenses a reevaluar su arte. Clases que eran atendidas por unos pocos estudiantes Okinawenses fueron inundadas con GIs, ansiosos por encontrar el sistema de lucha "definitivo". A pesar de todo muchas escuelas permanecieron cerradas a los extranjeros, muchas abrieron sus puertas a los nuevos "invasores", alterando sus métodos de enseñanza y en algunos casos cambiando sus estilos, para acomodar a los extranjeros.

Algunos de los problemas que los instructores extranjeros encontraron en sus propios países en los '50 y '60, estaban siendo experimentados ahora en Okinawa. El método de entrenamiento casual, tipo Chino, aceptable para algunos pocos estudiantes; rápidamente fue desplazado por el nuevo tipo de clase adoptado por los Japoneses, que ponía énfasis en ejercicios y sparring, con una clase mejor adaptada a grandes cantidades de personas y que tuvieran diferentes rangos de categorías (kyu, dan, etc.). En el proceso de asimilación, muchos de los más tradicionales y rígidos estilos perdieron mucho de aquello que los hizo únicos.

En los '80 y '90, terceras y cuartas generaciones de estudiantes, comenzaron a buscar sus raíces y el sistema tradicional desde el cual su actual sistema ha evolucionado. Desafortunadamente, estas raíces ya no existían tal como eran en 1930-1950. Los antiguos maestros habían fallecido o ya no ejercían sus viejos cargos. Las prioridades habían cambiado en Okinawa y en el exterior. Irónicamente los "gaijin", en muchos casos, tenían más intenciones de preservar y descubrir sus raíces que sus instructores!

Con la proliferación de estilos "eclécticos" fuera de Okinawa y la rotura de los "ryuhas" tradicionales en la isla, es difícil llevar a cabo una conversación acerca de que es "tradicional" o "legítimo". Esto no nos detiene en cuanto a especular y mirar. Hoy en día, más que nunca, se investiga acerca de la historia de las artes marciales. Y porque las artes marciales son más un arte "físico" que "escrito", las fuentes confiables rápidamente desaparecen.

Muchos Okinawenses, también, ahora están interesados en descubrir sus raíces. Los Japoneses y Coreanos se sienten más cómodos son sus artes marciales como adaptaciones de sistemas "raíces". Ellos tienden a nacionalizar sus artes marciales, eliminando el "ryu" en favor de asociaciones que toman el crédito por estandarizar y mejorar el estilo. Una carta que recibí de parte del Administrador General de la Japan Karate Association (JKA) en 1960 refleja esta actitud claramente. En respuesta a mi pregunta pertinente al karate Japonés y su relación con sistemas encontrados en Okinawa, el Sr. Masatomo Takagi, dijo "Nosotros estudiamos karate Okinawense, pero encontramos que carecía de teoría"".

Okinawenses y no asiáticos continúan su búsqueda de las formas "puras" y los estilos "originales" sin embargo lo mejor puede ser descubierto de lo antiguo más que de aquello que ha evolucionado de lo antiguo. Probablemente esta preocupación con origen, radica de nuestra incapacidad para poner el arte/deporte/disciplina encontrado en las artes marciales, en perspectiva. Las artes Chinas de lucha son extrañas a nuestra cultura y no confiamos en nuestra habilidad para interpretarlas, elaborarlas o mejorar sobre el original, inclusive en muchos otros artes y deportes, el cambio y asimilación son alentados!

En la búsqueda del Uechi-ryu "original", la gente me pregunta acerca de mis experiencias en Okinawa durante los '50 cuando poca gente había escuchado la palabra "karate". "¿...cómo era el kata?, ¿hacían lucha?" inclusive cosas como "...¿qué clase de uniformes usaban?" parecen importantes en la búsqueda de lo "tradicional", "puro" y "mejor".

La gente se pone nerviosa cuando yo me río y explico que en 1957 fui a la primer reunión de la "Uechi-ryu Karate Association" en Naha donde todos los jóvenes maestros preguntaban a sus mayores las mismas preguntas! "...Si Kanbun no usaba gi, ¿por qué nosotros debemos hacerlo? ¿Como hacía Kanbun el "wauke"?" Las preguntas en aquel entonces eran un poco diferentes, pero básicamente son las mismas que hoy en día.

El último año he creado un nuevo conjunto de reglas para ser usadas en la lucha en los torneos de Uechi-ryu Karate. Al mismo tiempo decidí hacer obligatorios los generalmente, aceptados pads para pies y manos y cabezales. En una reunión previa al torneo, uno de los alumnos avanzados, exclamó con horror... "Nosotros no podemos usar ese equipo... no es tradicional!" Pacientemente traté de explicar que yo había creado una de las primeras reglas usadas en torneos de América en los '60. En aquel entonces no teníamos equipo, por eso no lo usábamos. Luego en Okinawa experimentaron con pecheras protectoras y varios tipos de pads para manos desde 1960. ¿Qué tradición estamos rompiendo?

Puede ser gracioso y de interés para alguien, si las personas que pertenecían a los viejos tiempos del karate discutieran acerca de los viejos tiempos y como los métodos de entrenamiento, técnicas, formas, etc. han cambiado a través de los años. Aquellos de entre nosotros, en una posición de reminiscencia arrojara un poco de luz sobre muchas de las confusiones y malas concepciones acerca de los sistemas "tradicionales" que nosotros practicamos en estos tiempos.

Tendemos a hacer "gigantes" de los grandes maestros del pasado, cuando de hecho, ellos eran como cualquiera de nosotros. El todo de Mas Oyama (aquel que tumbó en los '60) se hace más grande cada año! Las rocas que Chojun Miyagui rompía se hacen más grandes y duras, cada vez que la historia es relatada. Choki Motobu, una persona igual a la media normal; ha sido descripto en algunos libros como "...un gigante de más de dos metros, con manos y pies enormes!

Mi introducción al Uechi-ryu no fue muy diferente a la experiencia de otros GIs. Fui afortunado, en haber sido el foco de un experimento en el dojo central Uechi (SOKE Shubukan). El Sr. Ryuko Tomoyose, quien en esos tiempos era uno de los alumnos avanzados del Maestro Kanei Uechi y que trabajaba para el gobierno de EE. UU., preguntó y recibió el permiso para enseñarme Uechi-ryu en su versión completa y no la "abreviada" y "popular" pasada a los militares que ocasionalmente paseaban por el dojo de la casa de Uechi. El Maestro Uechi era extremadamente curioso acerca del "experimento" y pidió que yo fuera llevado a su dojo a participar de la clase que daba todos los sábados por la tarde.

Mi presentación con Tomoyose Sensei, fue grabada a fuego para siempre en mi memoria. La casa de Tommy era muy primitiva con respecto a los estándares americanos. El techo estaba cubierto por un material parecido a la paja y el interior consistía de cuatro habitaciones. El living, donde tenían lugar la mayoría de las actividades familiares, estaba situado al costado de la casa en donde la vista daba al jardín. En un pequeño rincón de la propiedad había un extraño poste forrado con una soga hecha de hierbas.

En el centro de éste cuarto de 6 "tatami", había una mesa baja. El cuarto, de otro modo estaría vacío, excepto por una hermosa pintura de Dharuma colgada en una pared. De cara a la pintura había una vasija conteniendo un simple arreglo floral. En la noche visité la casa de Tommy por primera vez, Andy, (un amigo GI, quien arregló el encuentro) y yo llegamos temprano. La Sra. Tomoyose nos invitó a pasar. Andy me explicó la costumbre de quitarse los zapatos en la entrada y como seleccionar uno de los pares de zapatillas (para huéspedes) para utilizar mientras uno está dentro de la casa. Miré tímidamente los alrededores del aparentemente frágil interior. Los tres cuartos que pude ver estaban divididos con pantallas corredizas "Shoji". Fuimos llevados dentro del cuarto principal y nos pidieron sentarnos a la mesa. No muy pronto nos pusimos cómodos, cuando la Sra. Tomoyose retornó con una bandeja, conteniendo te y galletitas. Llenando nuestras tazas, ella regresaba de sus quehaceres en la parte posterior de la casa. Ocasionalmente ella abría la puerta corrediza y arrodillándose, saludaba, luego flotando dentro del cuarto para volver a llenar nuestras tazas. A través de una pequeña rajadura en las aberturas de las puertas podía ver a la Sra. Tomoyose preparando comida en un patio fuera de la casa.

Cerca de las cinco y media de la tarde, Tommy apareció. En los cientos de clases que tomaría con él en los próximos 15 meses, yo iba a recordar esta escena repetidamente todas las noches. Siempre llegaba temprano y bebía te cuando él llegaba a su casa de trabajar, sonriendo ampliamente mientras risueñamente se disculpaba por haber llegado tarde y hacerme esperar. En esa primera tarde, él se apresuró a entrar al cuarto, estrechándome la mano vigorosamente luego que Andy me presentara, nos invitó a compartir una simple comida con él.

Al rato de haber aceptado, su esposa comenzó la ceremonia de servir la cena, pero en ningún momento se nos unió. (Nunca en ningún momento se nos unió durante una cena).

Luego de la cena y de una conversación casual acerca de la milicia y de las políticas que involucraban a los militares y Okinawenses, Tommy me preguntó si quería ver una demostración de Uechi-ryu. Parecía particularmente contento acerca de mi respuesta y dijo que volvería enseguida. Yo esperaba que Tommy nos llevara a un gimnasio o fuera de la casa para la demostración, pero Andy me explicó que el cuarto en donde estábamos y el adjunto era el "dojo" o área de entrenamiento. Andy quitó la pantalla divisora "shoji" que separaba al cuarto principal y lo que luego yo aprendería que eran los cuartos para dormir. Luego movimos la mesa al extremo más lejano del segundo cuarto. Este espacio de 12 Tatami era conocido como el "dojo Tomoyose".

Unos pocos minutos pasaron cuando la sonriente cara de Tommy reapareció. Esta vez se había transformado en un maestro de karate, vestido en un liviano y suelto pantalón de algodón blanco. No utilizaba la parte de arriba. Empezó explicando como Uechi-ryu karate vino desde China y fue introducido a Japón y Okinawa por Kanbun Uechi, el padre de su maestro Kanei. Siguió explicando que era un kata y que tan importante eran para aprender Uechi-ryu. Yo estaba ansioso por ver algo, pero Tommy despejó el suspenso contando una historia, que Kanbun le había contado, acerca de como el kata Sanchin, el cual estaba a punto de mostrar, era capas de fortalecer el cuerpo de los chinos durante la rebelión de los boxeadores, permitiéndoles detener una bala sin que penetre sus músculos. Yo sonreí y él aclaró el punto diciendo que las balas del ejército Chino no eran cargadas con cargas pesadas de pólvora, pero eran capaces de matar a una persona normal. Luego explicó como los soldados chinos se aterrorizaban de estos hombres hasta que un soldado a caballo perseguía a uno de los rebeldes hasta que el boxeador se cansó tanto que no pudo mantenerse fuerte en su Sanchin. Entonces la bala del soldado pudo hacer su trabajo y los boxeadores perdieron su imagen de superhombres.

Finalmente, Tommy se puso de pié y realizó unos pocos ejercicios de calentamiento, nos saludó y fue por su kata Sanchin. Quedé paralizado por la transformación de Tommy. Desde un sonriente, genial y humilde hombre en este "hombre tigre"... ojos brillantes, cuerpo como armadura. Los movimientos rápidos como el rayo eran extraños y un seseo hipnótico... como una serpiente. Finalmente completó sus movimientos, volvió a ser Tommy, el mero mortal, quien saludó en silencio y se sentó.

Yo quedé sin habla. Ninguno habló por unos minutos. Finalmente yo dije "por favor enséñeme este extraño y maravilloso arte!". Mi primera clase fue al día siguiente. Pasamos la mayoría de aquella tarde discutiendo cuestiones técnicas:

  1. ¿Con que nombre debía llamarle? Luego de la presentación original, Andy lo llamaba "Tommy". Yo continuaba llamándolo "Sr. Tomoyose", pero luego de oírlo a él referirse hacia el Maestro Uechi como "sensei", quedé confundido sobre como él quería que se le llamase. "Todos en el trabajo me llaman Tommy y tu también puedes hacerlo." esa fue su respuesta. Hasta estos días cuando estamos solos continúo llamándolo "Tommy", pero frente a otros él siempre será "Sensei".

  2. ¿Que adoptaríamos como uniforme. Visitamos una proveeduría de artículos deportivos (un pequeño puesto en la vereda) que contenía un par de judo-gi y un uniforme de kendo. Tommy sugirió que como estaríamos haciendo la mayoría del trabajo sin la parte de arriba del uniforme, no había razón para pagar por la pesada chaqueta del uniforme. A mí me gustaba la chaqueta del uniforme de kendo con sus líneas negras entrecruzadas.

  3. ¿Cual sería la cuota por aprender Uechi-ryu? Tommy se ponía particularmente nervioso cuando hablábamos de temas de dinero. Al principio él me decía que pedía yo pagarle por las lecciones ayudándolo con su inglés, Pero yo lo presionaba para establecer un precio. Finalmente dijo que podía darle lo que yo deseara. Terminé dándole algo como $10 al mes, que con mucho tacto dejaba bajo la tetera al final de la lección.

  4. ¿Que tan a menudo practicaríamos? El decidió que podríamos trabajar todas las noches, incluyendo domingos por dos horas. Generalmente estábamos tres horas trabajando y una hora más enfriándonos, tomando té mientras él relataba historias acerca del karate. Le pregunté si podía ducharme luego de la clase. El se rió y me contestó podemos ducharnos al estilo okinawense luego de la clase. Esto consistía en ir a la parte posterior de la casa, cerca de la rueda, y utilizar una pequeña toalla como esponja. El tiempo durante mí estadía era opresivamente calurosa y húmeda. Uno nunca entrenaba sin tener presente una útil toalla. Podía atarse alrededor de la cabeza para evitar que la transpiración nos cayera en los ojos, usada para secarse luego del kata y finalmente como parte de la ducha okinawense que seguía a la clase.

Pronto aprendí que Andy, como muchos de los soldados americanos a los cuales presioné para tomar lecciones, atendían a clases infrecuentemente. Mayormente tomaba clases a solas, recibiendo clases privadas. Esto significaba que realizaba todos los ejercicios de acondicionamiento y la práctica de lucha con el Sr. Tomoyose. Pronto aprendí cuan sensitivo él era como instructor luego de mi primer visita en día sábado al dojo del Maestro Uechi cuando fui honrado de practicar con estudiantes obviamente superiores a mi, vestidos en su "tradicional" pantalón corto de algodón blanco okinawense, sin cinturones que distinguieran sus rangos.

Durante esas visitas de los sábados, frecuentemente me pedían luchar con aquellos "estudiantes". No hace falta decir, que tomaba una prodigiosa cantidad de la medicina casera para golpes de Sensei Uechi. Años después, en subsecuentes visitas a la isla reconocí a muchos de los compañeros de lucha de aquellos tiempos, como muchos de los instructores avanzados de Uechi-ryu.

Las clases en el dojo Tomoyose eran casuales al extremo. Dado que era el único alumno la mayoría de las noches, las sesiones tenían varios descansos en donde bebíamos te. Entre katas, luego de un extenuantemente particular ejercicio de acondicionamiento y luego de rounds de lucha. No había un comienzo y un final formal. Cuando estaba muy cansado para realizar un movimiento, Tommy hacía una seña a su esposa, quien traía una nueva tetera, y luego movíamos la mesa a su lugar central en el cuarto principal.

Lo que seguía era la mejor parte de la clase por lo que a mi concierne. Tommy tomaba te mientras recordaba historias de la antigua Okinawa o de China... generalmente para señalar un punto acerca una parte del entrenamiento de esa tarde... tal vez un bloqueo especial en Uechi-ryu que Kanbun había utilizado efectivamente para bloquear el ataque de algún matón mientras paralizaba el brazo el atacante con el poder de su bloqueo! Golpes especiales mortales, enviados a lugares especiales del cuerpo humano en horarios determinados por el ciclo lunar. Como el maestro de Kanbun (llamado Shushabu en aquella época) instruyó a una persona que solo tenía un brazo y que era molestado por matones, en como desarrollar una simple técnica en un golpe mortal! Shushabu seleccionó un árbol joven cerca del salón de entrenamiento y le mostró al estudiante como golpear el pequeño árbol utilizando el lado interno de su antebrazo. El estudiante practicaba esto diariamente hasta que el árbol muriera. Tommy me mostró el movimiento y me explicó como muchas de las técnicas de Uechi-ryu utilizan este devastador y efectivo golpe. Todas las noches luego de la clase Tommy compartía su conocimiento con la intención de hacerme entender el aspecto Zen del karate que acababa de enseñarme. Su mayor preocupación era que pudiera retornar a América y presentara a su amado Uechi-ryu en una forma negativa.

Las clases del Maestro Uechi eran enteramente diferentes, sin embargo eran también bastante casuales, según el estándar de hoy. A pesar que la clase del sábado supuestamente empezaba a las 13.00, generalmente pocos alumnos llegaban a tiempo. Uechi Sensei, permanecía en el frente del dojo, y los estudiantes iban hasta él de a uno por vez, y solicitaban que observaba su kata. Cada estudiante realizaba tres veces cada Kata que supiera. Cuando terminaba, Sensei no lo aprobaba y ocasionalmente realizaba una corrección. Luego el estudiante regresaba a la clase y se unía al resto del grupo haciendo ejercicios de acondicionamiento, otros ejercicios y enlongación. Cuando había un lugar libre para Kata un estudiante rápidamente se movía hacia el frente del dojo, saludaba y solicitaba que Sensei chequeara su kata. Yo realizaba tantas katas como oportunidades tenía. Cuando un estudiante terminaba un kata yo esperaba hasta tanto como consideraba que era un intervalo aceptable, luego saltaba dentro de un turno para hacer kata, solicitaba permiso para realizarlo y comenzaba. Frecuentemente perdía la cuenta de la cantidad de veces que realizaba un kata y finalmente, luego del cuarto sábado, Tommy me comentó que Uechi Sensei había pedido que solamente realizara tres veces cada kata por día.

La clase era tan larga que muy seguido algunos estudiantes se vestían y salían fuera a fumar o a comer, luego regresaban al dojo para seguir practicando. Cerca del final de la clase todos se formaban en parejas y practicaban lucha. Había reglas generalmente aceptadas que pocos seguían. A pesar de nunca haber visto que alguien era llevado con los pies para delante, knock-outs y caras ensangrentadas eran algo común. Todos los Okinawenses estaban ansiosos por luchar con el extraño forastero. En esta época de la historia, los americanos no gozaban de mucha simpatía. Los pocos que entraron al dojo durante las clases, generalmente estaban de descanso, festejando y caían como para "mostrarles como pelear!" Cuando yo estaba en el dojo y algún GI llegaba, lo interceptaba como para contestar sus preguntas o para decirle que no desafiara a nadie, si acaso esa era su intención. Tommy me explicaba que si un americano llegaba al dojo de Sensei, con ánimos de practicar, nunca llegaría más allá de aprender unos pocos ejercicios de puñetazos y patadas, que luego usaría para atacar el makiwara y la bolsa pesada. Pocos americanos estuvieron más que un par de clases, antes de rendirse.

Pero cuando yo continuaba apareciendo los días sábados e iba avanzando a través de los kata tal como ellos, me fue dada una rara oportunidad de ser tratado como un compañero estudiante. La única excepción para con migo, era con respecto a fueran cuidadosos conmigo en no lastimarme mal. Yo sospecho que la voz se corrió que era un juego justo hasta un punto determinado. Moretones, OK... knock-out NO. Yo disfrutaba la lucha y me gustaba el kata, seguía yendo por más hasta que nadie quisiera luchar. Conocía sólo una manera de entrenar ... 150%!

Con Tommy siempre nos encontrábamos en el dojo de Uechi Sensei y llevábamos acabo animadas discusiones pertinentes a mi progreso, o fallas, siguiendo mi desarrollo de un Kata o de otros ejercicios. Naturalmente me aterrorizaba que el Maestro Uechi, declarara el "Experimento Americano" un fracaso y le dijera a Tommy que cerrara el dojo! Luego de una clase arrinconé a Tommy y le pregunté acerca de lo que el maestro realmente pensaba de mi progreso. Tommy generalmente se tomaba su tiempo para responderme y nunca me daba una respuesta directa. "Lo que te falta en talento lo tienes en entusiasmo" era una respuesta común, luego me golpeaba en el hombro y decía que no me preocupara mucho y que siguiera practicando duro!

Pero no había forma para que practicara más duro. Practicaba cada vez que me despertaba, cada hora que no trabajaba. En cada tarde luego que Tommy me decía que volviera a mi casa. Al llegar a las barracas, seguía practicando hasta que el sueño me vencía.

A pesar que puedo recordar muchas de mis clases como si hubieran sido ayer, el recuerdo más fuerte fue el de mi transformación personal en la armada... de un chico inteligente, que era transferido a un pelotón de "último recurso", en un soldado que sobresalió en su trabajo que fue promovido en tiempo récord en su trabajo a sargento de personal y al que le fue ofrecido un trabajo con en C.I.D. ( un departamento de inteligencia civil del gobierno). Mi experiencia con Uechi-ryu, me cambió como persona, esto fue el suceso más importante de mi vida y continúa influenciando mi enseñanza y mi vida.