Eduardo Jorge Lausse cumplió 15 de sus 87 combates como profesional, en los Estados Unidos. Obtuvo 75 victorias, 62 de ellas por knock out. Empató en 2 oportunidades y perdió 10. Ganó 17 peleas en el primer round.
El 13 de junio de 1953 Lausse infligió espectacular knock out. La potencia del golpe ha hecho volar el protector bucal al marplatense Antonio Cuevas.
El lunes 8 de Mayo se cumplieron cinco años de la muerte de Eduardo Jorge Lausse. Una figura espectacular del boxeo argentino, con proyección mundial en los años 50 y estrecha vinculación con Mar del Plata, donde se presentó por primera vez en 1947 cuando era un interesante proyecto y luego, ya consagrado como uno de los mejores medianos del mundo.
Sólo un hombre le había aguantado de pie al demoledor zurdo de Lomas del Mirador. Un tal La Rosa, con quine había sostenido una preliminar a cuatro rounds en el Luna Park. Le otorgó la revancha -con el deseo de noquearlo- en el mitológico Estadio Bristol de nuestra ciudad. Sorprendió con su sencillo atuendo -tricota gris de cuello alto, como los arqueros de antaño- y conquistó con su potencia. Por entonces alternaba entre los walters y siguió una carrera vertiginosa que impulso a don Felix Daniel Frascara -respetada opinión del Gráfico- a modo de síntesis: "flaco, seco y cómo pega!..."
Mientras iba moldeando y mejorando físico y línea combativa, sufrió algunos traspiés frente a figuras de primerísimo plano: Amelio Piceda, Mario Díaz, Kid Cachetada. La presencia del famoso Kid Gavilán le proporcionó valiosa experiencia pese al contraste. Y ya definitivamente consagrado, con el título de campeón obtenido frente a Mario Díaz, sus incursiones por Estados Unidos le dieron rápida fama.
Vencedor de Gene Fullmer -luego campeón del mundo- llegó a situarse frente a Tiger Jones, que llegaba precedido del triunfo sobre Ray Sugar Robinson, el extraordinario campeón que intentaba volver. La pelea de Jones fue sangrienta, dramática por un corte profundo que lo ensangrentó y encegueció en los últimos rounds. La victoria fue memorable y consagratoria. Nunca se le dió la oportunidad de combatir por el título del mundo.
Ya retirado, siempre encontró en Mar del Plata el afecto y la admiración que despertó a pesar de frustrar intentos de Antonio Cuevas y Ubaldo Sacco, valores locales que sucumbieron ante su poder. Cuando en el Estadio Bristol superó al mendocino Rafael Miranda, ya disfrutaba de enorme popularidad.
Cinco años antes de su deceso, en el verano del 90, los integrantes de la Peña Las Palmeras programaron la habitual cena de último martes de cada mes. Futbolistas, boxeadores de antaño, amantes del automovilismo, siguen recreándose con la actualización de viejas escenas. Antonio Cuevas forma parte del grupo desde sus comienzos. La invitación se le formuló a Lausse sin que su viejo adversario lo supiese. El hombre que lo había enfrentado tres veces ("te deja hacer hasta que te emboca") era esa noche el encargado de asar pollos rellenos, especialidad en la que había ganado renombre.
Transcuridos más de 37 años de aquella drástica definición Lausse y Antonio Cuevas compartieron una comida y mantenían una cordialidad tan noble como conmovedora. Desde ambos extremos de la foto charlan animadamente, más allá de la presencia de amigos comunes.
Cuando apareció Lausse, todavía con la comida a medio hacer, Antonio expresó emotivamente el sentimiento de amistad que brotó sincero, espontáneo. Y se olvidó de los pollos.
Fue imposible no conmoverse ante la autenticidad que encerraban los elogios que se prodigaban. La admiración de Cuevas era respondida con el reconocimiento del noqueador a la entereza siempre reconocida del marplatense. Y afloraron detalles, pasajes de sus vibrantes combates. Con la nobleza que gravita en la mayoría de los boxeadores, que llegan a hacer de sus rivales, entrañables amigos. Un sentimiento que parecía acentuarse con el correr de los años, ya lejanos los tiempos de manos enguantadas.
El dialogo entre ambos, más allá de la presencia de muchos amigos comunes, no se interrumpió por horas. Antes, durante y después de la cena, Eduardo Lausse y Antonio Cuevas compartieron su amistad y el profundo amor al boxeo.
El lunes 8 de Mayo se cumplieron cinco años de la desaparición del extraordinario noqueador. Había nacido el 21 de noviembre de 1927.