Nuevamente se hace a la mar con el Lehg II en setiembre de 1945 para unir a Buenos Aires con el puerto de Nueva York. Cuando estaba a punto de culminar su intento, frente a Coney Island, fue arrastrado mar afuera. El mundo entero le dió por muerto. Hallado por el barco Serantes al sur de las Islas Canarias, siguió navegando y racaló en Ceará, Brasil. Había pasado 106 días en soledad. Su último gran raid, con 54 años, lo inició el 23 de abril de 1955 y nuevamente puso proa a Nueva York. También estuvo durante más de 90 días sin conocerse noticias de su ubicación. Desfalleciente, llegó a las islas Bermudas en estado desesperante; se repuso admirablemente y doce días después volvió al mar, arribando a Nueva York el 25 de setiembre de 1955, en medio de un tremendo ciclón. Había necesitado 117 días para cubrir 7000 millas marinas.
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