Historias de
Mar del Plata
   Torreón del Monje
   La vieja Varese
   Stella Maris...
   El Centenario de Vito Dumas
   La hazaña de A. Bertoné
   Una expresión de amor...
   El fuego, el mar y la piqueta
   Añorado Tranvía...
   Un buen amigo...
   Por cuanto tiempo?
   Obras son Amores
   La Nueva Terminal
   Que el atardecer ...
   Dejando de ser chicos

Volver
Todos los Derechos Reservados
© Mario Trucco para TodoMardelPlata
El Lehg, su primer gran compañero de aventuras. -Vito Dumas-

Dumas sobrellevó momentos tremendos. En ese, su primer raíd, fue puesta a prueba su capacidad de navegante, su temperamento y la notable capacidad marinera de la pequeña embarcación. Días después de su arribo al puerto de Buenos Aires, el considerado más autorizado comentarista de temas náuticos, don Julio Martínez Vázquez ("Banda Bow") realizó una visita al Lehg y estas fueron sus conclusiones, publicadas en la revista El Gráfico. En esos tiempos -Abril de 1932- fueron testimonios irrefutables.

Cuando llegamos al barquito, encontramos a un marinero del club (Yacht Club Argentino) achicándole el agua y como estaba con todos los pisos levantados, pudimos apreciar la nobleza de su construcción. Un respetuoso saludo a los astilleros franceses se impuso. El barco desde luego está hecho de acuerdo con los escantillones exigido por la regla a que pertenece, pero además está muy bien hecho. Las cicatrices de las batallas sostenidas con los elementos de la naturaleza abundan por todos lados. Notamos con verdadero placer que la arboladura se encuentra en buen estado y que los obenques y burdas son magníficos. Todas las aberturas han sido cerradas. El cockpit tapado, deja solamente un pequeño tambucho por donde el bravo yachtsman sacaba su cuerpo para timonear. La lumbrera también ha sido clausurada dejándole un vidrio fijo, solamente para la luz. A derecha e izquierda del cockpit y debajo de la cubierta hay unas cajonadas. Allí vemos un primus (calentador a kerosene) que demuestra no haber sido trabajado, una antorcha eléctrica, un hacha y varios utensilios. En la otra, sólo algunas velas. Dos damajuanas para agua se encuentran bajo la bancada. Un compás seco, y nada más. Hacia proa, en lo que podríamos llamar la camareta, dos asientos completamente pelados; ni una frazada, nada. En la parte de proa dos anclas que impresionan bien al marino, un coy, varias perchas y remos y se acabó el inventario. Es el barco más vacío que hemos visto en nuestra vida. Y se explica; todo el espacio disponible era poco para cobijar un espíritu tan grande como el de su capitán y único tripulante."

El Lehg es remolcado para salir de la bahía de Guanabara. Embarcaciones de distinto tipo escoltan la de Vito Dumas, el navegante solitario argentino con proa a Cuba, etapa que le obligaría a atravesar el peligroso Mar de las Antillas.

Firmando autógrafos. A su izquierda, nuestro representante en Brasil, señor Fernando Chinaglia.


Más sobre Dumas...
El Centenario de Vito Dumas
Una ciudad que lo recuerda con cariño.
Las Cuatro hazañas.