Inicio  Postales  Suscripción  City Tour  Contactanos Vie 29 de Agosto de 2008
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Casarse...

Casarse es como ir a un restaurante con amigos.
Haces el pedido y cuando ves lo que pidió el otro, queres lo que él tiene.



El hombre no está completo hasta que se casa. Después está terminado.



Un niño le pregunta al padre:
- "Papá, cuánto cuesta casarse?".
El padre, luego de dirigir una mirada a su esposa le responde:
"No sé hijo, pero yo todavía estoy pagando."



Otro niño le pregunta al padre:
- "Papá, es verdad que en algunos países de África el hombre no conoce a su mujer hasta que ya está casado?"
Y el padre responde:
- "Eso pasa en todos los países, hijo !!"



Después de una pelea, una esposa le dijo a su marido:
- "Sabes, yo era una tonta cuando me casé contigo".
Y el marido respondió:
- "Si querida, pero yo estaba enamorado y no me di cuenta".




No es verdad que los hombres casados viven más que los hombres solteros.
Sólo parece más largo el tiempo.



Un hombre exitoso es aquel que hace más dinero que el que su esposa pueda gastar.
Una mujer exitosa es aquella que pueda encontrar un hombre así.

Síguele la corriente...

Un convicto recién escapado de la cárcel entró a una casa y ató a una joven pareja que se encontraba durmiendo en su habitación.

Tan pronto como vio una oportunidad, el marido se volvió hacia su joven y voluptuosa mujer, que estaba atada sobre la cama, vestida solo con un pequeño camisón, y le susurró:

"Cariño, este tipo no ha visto a una mujer en años. Trata de cooperar con cualquier cosa que desee. Si quiere tener sexo contigo, síguele la corriente y haz como si te gustara. Nuestras vidas dependen de eso."

La esposa logró quitarse la mordaza y le respondió:

"Cariño, estoy tan contenta de que pienses así, porque el tipo me acaba de decir que piensa que eres realmente guapo!"

Tres parejas, una de adultos cincuentones, otra de cuarentones y una joven pareja de veintitantos, querían unirse a su nueva parroquia. El cura les dijo que tenían que cumplir con una condición especial para hacerlo:
"Ustedes deben abstenerse de tener sexo por 2 semanas".
Las tres parejas estuvieron de acuerdo y volvieron luego de las dos semanas.
El sacerdote fue con la pareja mayor y les preguntó:
"¿Fueron capaces de abstenerse del sexo por estas dos semanas?"
"¡Pero por supuesto, padre!"
"¡Felicitaciones y bienvenidos a la parroquia!"
Luego se dirigió a la segunda pareja:
"¿Fueron capaces de abstenerse del sexo por estas dos semanas?"
Y el cuarentón contestó:
"En realidad, la primera semana no tuvimos ningún problema, pero la segunda semana tuve que dormir en el auto un par de noches, pero lo logramos."
"¡Felicitaciones y bienvenidos a la parroquia!"
El clérigo se dirigió a la joven pareja:
"¿Fueron capaces de abstenerse del sexo por estas dos semanas?"
"Bueno, padre, la verdad es que no lo logramos".
"¿Qué pasó?", inquiere el religioso exaltado.
"Mi mujer estaba alcanzando una lata de atún de una repisa de más arriba, pero se le tiró, cuando se inclinó para recogerla, no me pude aguantar, me volví un animal y me aproveché de ella".
"¿Ustedes entienden que ahora no son bienvenidos en la parroquia?", dijo el cura con tono solemne.
"Sí padre, no hay problema... ¡total, ahora tampoco somos bienvenidos en el supermercado!"
Un tipo conoció a una hermosa dama a través del Internet y decidió casarse con ella en ese preciso instante.
Ella le contestó: "¡Pero si no sabemos nada de nosotros!"
Él le escribió: "No hay problema, nos conoceremos sobre la marcha".
La chica estuvo de acuerdo, se casaron, y se fueron de luna de miel a un lujoso hotel.
Una mañana, estaban ambos recostados junto a la piscina. El hombre se levanta, sube al trampolín de 10 metros y realiza una perfecta demostración de todos los estilos de clavados que existen. Luego regresó y volvió a recostarse junto a su esposa.
“¡Eso fue increíble!”, exclama la mujer.
“Fui campeón olímpico de clavados. Te dije que nos conoceríamos bien sobre la marcha”.
En eso, la joven se levanta, entra a la piscina y comienza a nadar a lo largo, de ida y de regreso. Después de treinta vueltas, sale y se recuesta junto a su marido.
“¡Asombroso! ¿Fuiste nadadora olímpica de resistencia?”
“No, yo era prostituta a domicilio en Venecia”.

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